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domingo, 4 de abril de 2010

Las fotos que no hay que hacer...

Volví despues de casi 2 años, volví al Fin del Mundo, allí justo donde comienza, donde la belleza te supera, donde es tan evidente y tan palpable que creo que el único lugar que adoro y del que apenas tengo imagenes.

En ocasiones la pupila necesita llenarse del mismo aire, de esa dorada luz, de esos verdes y marrones que dibujan Regalices, necesitan respirar y vibrar y sentir con el sonido del agua, llorar con la lluvia y contar innumerables estrellas, para desoxidar las matematicas de la retina, para ensayar las reglas de composicion perfectas, para viejar por los planos y dejar el mundanal camino...

A veces es una alegría volver a casa y dejar que los ojos se llenen de bellezas, de sonrisas, de besos y caricias, y dejar el click para otro lugar, respetar esa añoranza que tiene que quedar cada vez que te vas... pq las imagenes deben comunicar... y no he encontrado aun una que defina mi hogar....

2 comentarios:

  1. Pues nada, vuelvo a leer por tercera vez tu pensamiento, tu sentimiento...
    Precioso, sencillo, sensible.
    Hay veces que lo que tienes delante es tan bello y te llega tan adentro que te sientes felizmente pequeño e impotente. Y bajas la cámara sabiendo que ninguna fotografía podrá captar ese momento.

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